Casa los Tres Olivos

salón - chimenea

Rodeada de plena naturaleza y con un gran jardín enclavado en una zona elevada, hace que desde la casa disfrutemos de preciosas vistas sin construcciones que interrumpan el paisaje del pico Ocejón, con sus colores cambiantes según la estación.

La casa consta de dos plantas, la planta baja es abierta, con tabique separador en zona de entrada, un aseo completo con ducha,  cocina  delimitada por una  barra de mármol, como curiosidad, el mueble-barra tiene dos caras distintas, cajones que abren desde ambos lados respectivamente, puertas en zona comedor y cortinas en la zona de cocinar y por último, el salón situado en torno a la chimenea, pieza estrella de la casa, se realizó con un gran tiro de más de 6 metros de altura con un pequeño mirador en la planta superior, consiguiendo ser el centro de la estancia. La escalera de peldaños de madera volados crea sensación de ligereza y amplitud visual.


habitación rojaEn la planta superior están los tres dormitorios y otro baño, a destacar el distribuidor con un balcón hacia la chimenea, original vista del salón.

Los dormitorios están decorados de forma diferente. En la habitación “verde” está la alcoba de la abuela, se restauró la cómoda, la mesilla de noche, el baúl  y la cama de dos plazas.

En la habitación “roja” hay 2 camas individuales de madera con el armario y la mesilla también recuperadas, y en la habitación “azul” hay dos camas individuales, esta es la habitación más pequeña, a cambio,  es la más luminosa y posee  las mejores vistas al patio.

Los techos totalmente de madera ganan una altura de aprox. 4 metros con vigas de madera vistas, igual que en la planta inferior, hacen de las estancias un lugar auténtico.

Por último, el baño completo con bañera, sin ser de grandes dimensiones, con su lavabo de porcelana decorada, tonos azulones sobre blanco, hace que este sea luminoso y alegre. 

cenadorEl exterior cuenta con un patio arbolado con barbacoa, frutales, laurel, una higuera  y justo a la entrada se encuentran los tres olivos que dan nombre a nuestra casa.

También se ha colocado un cenador, con una parra virgen como techo, al estar en plena serranía, se ha potenciado el utilizar el exterior como otra estancia más, se ha conseguido un lugar donde reunirse rodeado de naturaleza, desayunar escuchando tan solo el canto de los pájaros mirando al Ocejón… o cenar viendo las estrellas… siempre que la temperatura lo permita.